¿Estamos en terreno enemigo?



En algunas ocasiones nos encontramos rodeados de personas, trabajando en un empleo, o incluso en una familia que sentimos no hemos elegido. La desconfianza nos lleva a creer que estamos en terreno enemigo y nos ponemos constantemente a la defensiva. Es entonces que descubrimos que ante todo queremos tener la razón y las otras personas también, fabricándose un conflicto que sólo nos genera frustración.

Nuestra mente es curiosa, y le gusta llegar a una conclusión definitiva, pero lamentablemente llegar a ello es un juicio y separa, crea un mundo de ganadores y perdedores, buenos y malos, sabios e ignorantes.

Cada día y mientras estemos avanzando, conoceremos distintas formas de ver y actuar en el mundo, y haremos equipo con algunos y otros pasarán de largo. Tal vez sea momento de reconocer que todos somos compañeros de viaje, y necesitamos experiencias distintas para poder llegar a una misma meta: CUMPLIR EL PROPÓSITO QUE ELIGIÓ NUESTRA ALMA.

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