¿Tu hijo es adicto a la Tecnología?




Nuestra vida necesita Equilibrio, y si bien la Tecnología en sí no es buena ni mala, es nuestra decisión cómo utilizarla en nuestra vida. Los pequeños, al no tener el filtro de un criterio definido, es muy fácil que caigan en la adicción a la gratificación inmediata que proporcionan las redes sociales y videojuegos. Los siguientes son puntos a considerar para que identifiques si la Tecnología está ya afectando el desempeño y salud de tu hijo.

1. El tiempo que pasa con el aparato tecnológico. La Academia Americana de Pediatría establece que antes de los dos años ningún niño debe exponerse a pantallas, únicamente si son para usarlas con interacción humana, como una videollamada, por ejemplo.

Entre los 2 y 5 años, los niños deben estar expuestos a pantallas máximo una hora a día, sumando celulares, tabletas, televisión, computador, etc., y durante toda la infancia y adolescencia es fundamental que las pantallas estén fuera de las habitaciones y que no duerman con ellas.

Y un teléfono móvil con plan de datos NO debería ser para un menor de 14 años.

Los padres, además, deberían cumplir las normas de las redes sociales de no permitir que sus hijos creen perfiles antes de las edades que estas lo permiten.

También es sobre exposición cuando el niño usa la pantalla una hora antes de comer o un ahora antes de dormir.

2. Si le altera y provoca dificultades para dormir. La luz azul de las pantallas tiene un espectro similar a la de los rayos ultravioleta, activa la glándula pineal y la secreción de melatonina, alterando el ciclo sueño-vigilia en quienes tienen el hábito de usar dispositivos electrónicos antes de dormir.

Además de decirles adiós a los dispositivos en la habitación, resulta que también hay que despedirse de ellos lo más temprano posible. Dos horas antes de dormir, apagar todos los dispositivos y no exponerse a la luz artificial. Hay que tener en cuenta que la mala calidad del sueño está relacionada con la enfermedad cardiovascular, cerebrovascular, cáncer y enfermedades neurológicas.

3. Si muestra irritabilidad o angustia cuando por algún motivo no puede acceder a la tecnología. Al igual que cualquier adicción, la falta de la recompensa neuroquímica que significa estar en el aparato tecnológico, les genera ansiedad, miedo, angustia, etc. afectando además el desarrollo escolar por déficit de atención. Si el caso llega a extremos, será necesario acudir a terapia.

4. Si empieza a presentar sobrepeso por falta de actividad física. De más está decir el sedentarismo que los aparatos tecnológicos provocan, ya que se dedica menos tiempo al deporte y otras actividades recreativas que implican movimiento.


Para evitar llegar a estos extremos será importante definir reglas claras, pero no sólo para ellos, sino para todos en casa. De ello escribiremos próximamente.

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